Resumen

En la actualidad se han acelerado los cambios en los procesos sociales. El gran avance tecnológico, en materia de comunicaciones, de medicina y de la ciencia en general, plantea nuevos desafíos a nuestra disciplina. En los grandes centros urbanos de occidente la gente vive más tiempo y tiene menos hijos, por lo que observamos sociedades envejecidas, y se hace evidente la mayor necesidad de una psicogerontología social. Las familias han experimentado modificaciones profundas en cuanto a su estructura, sus roles y sus funciones. La familia tipo se ha modificado, dando lugar a nuevos modelos de crianza. El impacto de las nuevas tecnologías en los menores, desde edades cada vez más tempranas, produce sintomatologías novedosas y nuevas categorías diagnósticas. La soledad, en tanto aislamiento físico y/o emocional no deseado, se presenta como una problemática de salud pública que requiere intervención. En la era de la simultaneidad y la diversidad de roles, los cambios son tan veloces y profundos que exigen una rápida adaptación y un inmediato intento de comprensión de sus efectos. La Psicología Social intenta afrontar estos desafíos mediante el estudio permanente y constante de estos factores que hacen a la vida de la gente.

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